Introducción
Existen en el mercado diversas opciones para obtener un crédito de consumo. Las fuentes de otorgamiento de crédito se pueden separar en dos grandes categorías: bancos e instituciones financieras, por una parte, e instituciones no bancarias, como casas comerciales y supermercados, por la otra. A su vez, existen variadas formas de créditos personales, entre las que se cuentan los créditos de consumo bancarios, las compras con tarjetas de crédito (bancaria y no bancaria) y los avances en efectivo.
Esta sección pretende mostrar, de la manera más clara y transparente posible, todos los costos asociados a un crédito personal, donde la tasa de interés de pizarra es sólo una parte de éste. El resto corresponde a impuestos, seguros y comisiones, que incrementan en forma importante la tasa final que termina pagando el cliente. Esto lleva a que el mejor método para determinar cuál crédito es más barato es comparar su costo efectivo anual, calculado como la tasa interna de retorno para el cliente. Sin embargo, existen otros costos en que incurre un cliente, por ejemplo, mantención de cuenta corriente, líneas de crédito y tarjetas de crédito, que si bien no se relacionan directamente con su crédito, encarecen la tasa efectiva que se termina pagando, dada la existencia de venta atada entre un crédito y otros productos financieros (por ejemplo, tener un crédito en un banco con la condición de abrir cuenta corriente en el mismo, con todos sus gastos asociados).
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